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INDIGENAS

CAPITULO I

 1.- COSTUMBRES, RITOS Y LEYENDAS DE  OS INDIGENAS DE LA PROVINCIA DE       TUNJA Y COMARCANAS
1.1.    GORANCHACHA
1.2.    HUNZAMA - EL JOVEN CACIQUE
1.1.    QUIMUINCHATOCHA - EL BARBARO ZAQUE.
1.2.    PACANCHIQUE Y LOS ESPAÑOLES


CAPITULO II

 2.-      LA CONQUISTA ACABO CON EL  IMPERIO MUISCA.
2.1.    FUNDACION DE LA CIUDAD DE VELEZ
2.2.    CONQUISTA DE LOS INDIOS GUANES
2.3.    PROVINCIA DE GUANE EN 1540

 


CAPITULO   I

  1- Costumbres, Ritos y Leyendas de los Indígenas de la Provincia de         Tunja y   Comarcanas.

 

IMPERIO DEL ZAQUE. 

Según la leyenda indígena con más arraigo en nuestra zona, la familia Chibcha, se originó en la aparición lacustre de la diosa Bachúe y la posterior fecundación de ésta por su hijo-esposo Labaque en el comienzo de los tiempos.

 Otra  leyenda que atañe al pueblo chibcha y que  identifica a nuestra ancestral Boyacá es la que se refiere al Cacique Suamox y su Sobrino Ramiriquí, la  cual dice :

 “ Suamox viendo  tan solo el universo decidió poblarlo de  machos  y hembras, los cuales fueron moldeados en barro los hombres y en hierba seca las hembras.  Pero la oscuridad ocupaba todo, por lo que Suamox ordenó a su sobrino Ramiriquí, subir al firmamento y convertirse en el radiante Sol para iluminar al mundo con el día, orden que fue acatada de inmediato; a la vez el Suamox remontó el espacio para convertirse en la Luna y acompañar a las noches oscuras. Una vez que en la tierra hubo luz y calor brotó la vida, reproduciéndose las gentes de tal manera que nació el gran imperio Chibcha.

 Al nacer la gran nación, surgieron los caciques quienes se convirtieron en los guías del pueblo indígena, transmitiendo su mando por línea sanguínea materna.   Entre los principales tenemos a Goranchacha, Hunzahúa, Quimuinchatocha  y Pacanchique.

 1.1. -         GORANCHACHA

Según  relatos de Fray Pedro Simón, relator de las historias de la conquista Española  "...los Caciques Chibchas se tornaron tiranos y crueles con el pueblo, especialmente el Zaque, por tal motivo las gentes humildes esperaban ansiosos la aparición del redentor, que seria engendrado por el dios Sol en una Virgen indígena, según la leyenda y la profecía de Sugunsúa...

En la pobre aldea de Guachetá, lugar del acontecimiento, el pueblo entero oraba jornadas enteras al dios Sol, mientras la hija del gran Cacique sobre los cerros más altos, desnuda, ofrecía sus encantos al astro dios; ruegos y espera dieron resultado al cumplirse  la profecía y a los nueve meses, la princesa dio a luz una Guacatá  o Esmeralda Grande, que al cabo de una semana se convirtió en un fuerte y hermoso niño indio, al cual llamaron Goranchacha.

Su  niñez transcurrió siendo venerado como " El Hijo del Sol ", él mismo estaba convencido de su linaje solar, por lo que no le pareció acertado vivir en una aldea tan sencilla y marchó de ella hacia la fuerte capital del imperio, para conocer al Zaque o el Señor  de los caciques.

Al llegar al cercado del Zaque, fue objeto de innumerables atenciones por parte del pueblo y de la familia real;  agasajos que aprovechó para pronunciar elocuentes y variados discursos que embelesaron a la comunidad; visitó con las huestes reales a los poblados de Baganique y Turmequé, al igual que el Valle de Iraca y en Suamox la ciudad sagrada, fue recibido con gran pompa y alegría, agasajado y venerado como Hijo del Sol.

A su regreso al cercado del Zaque, se enteró de que uno de sus criados preferidos había sido ahorcado por mandato real, al haber enamorado a una de las concubinas del Señor de los caciques, y montando en intempestiva cólera, Goranchacha atravesó el cercado y de un garrotazo asesinó al Zaque.

Sin permitir la reacción de los sobrinos maternos del Zaque, herederos directos del trono según la Ley, El Hijo del Sol, ordenó de inmediato su coronación, con el beneplácito y la alegría de la población.

Goranchacha nombró como pregonero mayor del reino, segundo en importancia, a Fonzaque, a quien nadie conocía, ni sabían de su origen, pero era muy estimado por el nuevo Zaque, razón por la que no se opuso mayor resistencia.   Los pregoneros reales, al mando de Fonzaque, fueron enviados a todas las aldeas para anunciar una nueva era de la nación chibcha y en efecto, el cambio favorable en las instituciones y el fortalecimiento social y religioso del pueblo, redundaron  en la mistificación del Hijo del Sol.  

Goranchacha pasó la mayor parte de su vida en el poblado de Gacha, pero como hombre de grandes alcances, decidió ampliar sus horizontes territoriales y decretó trasladar la capital de su imperio a un lugar más cerca del Templo de Suamox, por lo que encargó a Húnzama, descendiente directo y heredero del trono, que buscara un sector más propicio para el traslado.

Húnzama recorrió la región buscando el paraje adecuado a las exigencias del  Zaque y ya cansado de tanto buscar, se sentó en  la lontananza cerca de Soracá y al contemplar la magnificencia del paisaje, sintió ser el amo y señor de aquel territorio.  Regresando rápidamente a dar la noticia a el Goranchacha, quién festejó la elección y dispuso de inmediato la construcción del cercado real y los demás bohíos  del linaje; terminados los trabajos, el Zaque se trasladó a su nueva morada, a la cual bautizó Hunza en honor a su descubridor, y determinó nombrarlo heredero del cacicazgo de Húnzama.

La ambición del Zaque se desbordó al pretender construir un templo más grande que el Suamox, por lo tanto todo el imperio se dedicó a su diseño y ejecución, descuidando su frágil defensa, circunstancia que aprovechó el pueblo de Bacatá que atacó por sorpresa y arrasó con el templo y las riquezas reales del Zaque.

Con la feroz guerra llegó la desolación y la tristeza que condujeron a la muerte del Goranchacha, quién agoreramente antes de morir predijo “...que vendría una raza extraña que los esclavizaría, acabando con la estirpe chibcha y sus costumbres, quedando como único vestigio, aquellas claras columnas de piedra, testimonio de lo que fuera  un  gran imperio.

 
1.2.-          Húnzama. El Joven Cacique.

Después de Goranchacha, aparece Húnzama, joven cacique que mancilla el honor de su bella hermana Noncetá, al enamorarla y cohabitar con ella, acción que la madre Faravita, descubre al advertir la prominencia del vientre de la joven, razón por la cual fueron desterrados del gran territorio chibcha, recibiendo el desprecio de todos los súbditos del pueblo, por haber cometido el peor de los delitos...El Incesto.

Durante el destierro, Noncetá tuvo un hermoso niño al cual abandonaron en la misma cueva en que dio a luz, convertido en piedra por el creador, como castigo por delito.   Libres del niño, llegaron al salto del TEQUENDAMA, en el cual aterrorizados se abrazaron y cuando ellos creyeron que Bochica aparecía para perdonarlos, de la inmensa niebla surgió el arco iris y encima de él la imponente figura de Cuchavita dios de los castigos, quien luego de recriminarlos, los convirtió en dos gigantescas rocas, separadas por la corriente de agua, condenadas a escuchar el último lamento de los suicidas y a sufrir la flagelación de las aguas sobre sus pétreas espaldas por toda la eternidad.

Después de este suceso los Zaques tomaron el atrevimiento de tener relaciones sexuales con sus hermanas o casarse con ellas, sin sufrir el castigo que merecía este delito.

 1.3. - Quimuinchatocha. El Bárbaro Zaque.

Durante un lapso de muchísimos años el pueblo chibcha estuvo desorganizado y el cacique de turno hacia lo que quería, de acuerdo a su poder y riqueza.   Hubo guerras intestinas con  los vecinos más cercanos olvidando el culto a las buenas costumbres y en especial a los ritos religiosos, pues solo se le rendía culto a Huitaca, diosa voluptuosa de las orgías y borracheras indias, durante este periodo se destacó el penúltimo de los Zaques, Quimuinchatocha, el más bárbaro y tirano de todos ellos.   

Este Zaque, gobernó con mano de hierro al pueblo, de tal manera que los caciques aún los más poderosos, quedaron convertidos  en simples lacayos serviles del gran señor.  En el reino se instaló el nepotismo y la barbarie, de tal manera que el pueblo fue sometido a una permanente esclavitud moral y física.

Quimuinchatocha, era de espantable y feroz figura, de grosera corpulencia y fuerte  contextura atlética; su aspecto era torvo, de cara ancha, narices grandes y torcidas, pero a pesar de su grotesco aspecto era de un  juicio sano, sagaz, saíno, presto y enérgico en todas las disposiciones de la guerra; de gran señorío, de condición inexorable e implacable en los castigos, a los cuales era muy dado, así se tratara de la más leve falta el infeliz de turno terminaba siempre en la horca.

Por su crueldad se convirtió en el más odiado y sus adversarios solo esperaban el momento oportuno para asesinarlo.  Tal es el caso del juvenil y aguerrido cacique Pacanchique, hijo primíparo de Baganique, descendiente y heredero del trono, a quien el celebre Zaque ultrajó, al pretender seducir, bajo la presión y el terror, a la bella Naguatá, hermosa doncella comprometida en matrimonio con Pacanchique.

La princesa Naguatá fue retenida en el cercado de Hunza por orden del Zaque, para convertirla en una mujer más de su numeroso harén, motivo por el cual Pacanchique con la complicidad de su padre, decide rescatar a Naguatá de las garras del tirano, aún a costa de su propia vida. 

Amparado por las sombras de la noche y con el mayor sigilo, penetró hasta el bohío de las  " Tiguyes " o las mancebas y llamó a su amada con pequeños silbidos que ella solo conocía, una vez reunidos se apresuraron  a salir del cercado.

Ni el Mancebo ni el Padre midieron las consecuencias de esta audaz acción, pues al descubrir Quimuinchatocha la huida de la joven, montó en terrible cólera y con bramidos espantosos, ordenó a sus guerreros la persecución inmediata tras la pareja, hasta el cercado del Baganique, con la certeza de que allí se encontraban.

Ajenos a la furia del Zaque, en el cercado del Cacique se celebraban con gran pompa  los esponsales de la  feliz pareja.

La francachela y el alborozo cesaron al hacer presencia las huestes reales, acto seguido la  muchacha  y Baganique fueron apresados y conducidos a Hunza; Pacanchique logró escapar ileso de la acción militar, pero no pudo rescatar a sus seres queridos, ya que a la mañana siguiente esposa y padre fueron horcados en el cerro más alto, como muestra de la furia del Zaque.

Pacanchique anduvo errante por mucho tiempo, escondiéndose de los guerreros con la ayuda de sus antiguos súbditos.    Durante este periodo llegó al altiplano, la noticia de que al territorio chibcha habían llegado seres extraños, nunca vistos que tenían pelos en la cara y algunos venían subidos en unos animales muy grandes que sabían hablar y daban grandes voces que nadie entendía.

 
1.4.-          Pacanchique y Los Españoles.

La  anterior noticia llegó a oídos del joven Cacique quien se alegró, determinando valerse de ellos para vengarse del odiado Zaque, y escondido en las  heladas montañas  se dedicó a buscar a los visitantes, quienes por aquel entonces exploraban los llanos del San Juan, bajo al mando del recio capitán Hernán Vanegas, quién por cargo y orden directa del adelantado Gonzalo Jiménez de Quezada, llegó al Valle de Baganique, destruyendo la aldea y saqueando el templo donde encontraron un copioso tesoro que alcanzó a valorarse en siete mil pesos oro, fuera de la gran cantidad de esmeraldas y figurines dorados.

Nadie impidió el feroz ataque, sin embargo, alguien impávido observaba a todos estos hombres que desvalijaban el santuario sagrado sin piedad alguna.

Pacanchique movido por su ciego odio hacia el Zaque, se apersonó ente el capitán y le habló de los grandes tesoros que poseía el gran señor de los caciques y que él en su afán de venganza los conduciría a ellos. 

Todos  los españoles presentes y en especial el Capitán Vanegas, escucharon con gran expectación las razones de aquel indio, el cual fue conducido hasta Quezada en el acto, al cual Pacanchique le contó que nadie revelaría la existencia del Zaque, ni de la existencia de la ciudad de Hunza; percatándose el adelantado de que entre más de diez mil indios que habían visto en su expedición, ninguno había mencionado el nombre, ni su gran riqueza, ni la ciudad donde residía.

Quimuinchatocha fue hecho prisionero, más no encontraron los grandes tesoros de que se hablaba, probablemente los hizo arrojar a las misteriosas aguas del pozo Donato o como relata Ricardo Galvis Heredia en su libro ¨ Oiba y su historia ¨, podría encontrarse  en la cueva de CACHALÚ, donde según la tradición oral se encuentra escondido un gran tesoro indígena compuesto de oro, esmeraldas, vasijas, fetiches, iconos, estatuillas y ostentosos vestuarios rituales con incrustaciones de piedras preciosas y que hasta la fecha no ha podido ser encontrado.   

Quezada le pidió al Zaque sus riquezas a cambio de su libertad, pero este se mostró sereno e imperturbable y no dijo ni una sola palabra.

Cuando Pacanchique lo vio inerme e indefenso, le recriminó por las muchas crueldades cometidas a su pueblo, pero el Zaque que aún conservaba su altivez, le respondió con dura mirada y hablando por primera vez desde que comenzó su cautiverio, dijo...    " Sobre mi voluntad  nadie manda, yo soy el Zaque..."

Viendo Quezada la silenciosa y recia actitud del Zaque, lo dejó en libertad ; este al poco tiempo después moriría, no por los ultrajes recibidos, sino por la tristeza al ver a su pueblo oprimido por el yugo español y por haber sido despojado de su linaje real, al ser nombrado un nuevo soberano por el pueblo servil y sin carácter para defender a su casta de los atropellos y desmanes del desalmado invasor.

Pacanchique fue muerto en territorio del cacique Tundama, al pretender los españoles avasallar y apoderarse de los tesoros del cacique en cruenta batalla, el cacique fue atravesado por una lanza española que lo confundió por haber cambiado su penacho sin adornos, por uno de un noble indio, adornado con filigranas de oro y adosado de esmeraldas; este hecho causó tristeza entre las tropas iberas, por cuanto él fue la clave para arrasar con el pueblo muisca.

El ultimo soberano de la dinastía Zaque fue Aquiminzaque, quién fuera decapitado por Gonzalo Pérez de Quezada.    Las Leyendas dicen que  la cabeza con el cuerpo de oro están en la laguna de Iguaque en Arcabuco y el cuerpo con la cabeza de oro está en Ramiriquí en un santuario escondido.     Así se cumplió la profecía de Goranchacha, al morir de tristeza y ser testigo del comienzo del  fin  del imperio chibcha.

 

 

  

CAPITULO    II

  

2. -            La  Conquista Acabó con  el  Imperio    Muisca.

Datos  paleontológicos han demostrado que la cultura Chibcha se remonta a varios milenios A.de C. , siendo Chiminigagua creador de todo lo existente.

Los dominios muiscas se extendían considerablemente entre los departamentos de Cundinamarca, Boyacá y los Santanderes, con muchas y variadas similitudes culturales, religiosas, jerárquicas e idiomáticas, razón por la cual el proceso de evangelización y aculturación se hizo más rápido y efectivo por parte de las huestes conquistadoras.

En el año de l525 Don Rodrigo de Bastidas, fundó la ciudad de Santa Marta, en la cual residió en calidad de Fundador y Gobernador.    En l535 llega como nuevo gobernador Don Pedro Fernández de Lugo, quién organiza varias expediciones con el fin de explorar estos territorios.   Don Gonzalo Jiménez de Quezada, hombre de gran cultura y temperamento, se ofreció para partir al descubrimiento del Río Grande de La Magdalena. 

Una vez recibida la orden, salió de Santa Marta con 800 hombres a los cuales organizó en ocho compañías, dándoles un ciento de caballos equitativamente. 

Después  de varios meses de marcha, machete en mano y ante lo exabrupto del territorio y lo enmarañando de su selva, resuelve adentrarse en predios chibchas, encontrando para ello el camino de Vélez; produciéndose así el  primer contacto  con los indígenas súbditos de los Caciques de Agatá, Chipatá, Pare, Gueutzá, Toguí y Chitaraque entre otros.  

Los indígenas al observar a tan extraños visitantes huyeron despavoridos y aterrorizados por sus cabalgaduras, al creer que estos eran demonios que se partían en dos y lanzaban llamas por los ojos, esto haciendo referencia a jinete - cabalgadura y a los arcabuces que utilizaban los barbudos españoles para defenderse de los esporádicos ataques indígenas, los cuales después de la sorpresa inicial y ante la barbarie insana del ibérico, irrumpieron con intempestiva furia contra el invasor ; el cual penetró en el territorio de la Hoya del Río Suárez hacia el mes de Marzo de l537.

Posteriormente Jiménez de Quezada, toma el largo camino hacia Bacatá, centro del imperio muisca, donde fundó la ciudad de Santa Fe  de Bogotá el 6 de Agosto de l539.

La rapidez con que se realizó la entrada de los españoles al territorio muisca y la desorganización de los indígenas para su defensa, hizo más fácil y acelerado su proceso de dominio y vasallaje; ante lo cual el adelantado Jiménez de Quezada, ordena a los jóvenes Capitanes Gonzalo Suárez Rendón y Martín Galeano, que con un grueso número de soldados, funden y habiten, el primero  las tierras del cacique Hunza y el segundo las vastísimas tierras del  cacique Chipatáa; ubicadas  en el sector de entrada al territorio muisca, territorio agreste que se convirtió en la puerta de entrada de los muchos ibéricos que llegaron al nuevo mundo.

 
2.1. - Fundación de la Ciudad de Vélez.

Con  la orden impartida a los Capitanes, estos también recibieron los nombres de las ciudades a fundar :  Santiago de Tunja para honrar al dueño y señor de estas tierras y, Vélez a devoción de los Vélez, el blanco y el rubio de Castilla, donde se encuentra registrado el título de Marquéz de Vélez del Reino de Granada.  

Así mismo el Adelantado Jiménez de Quezada, determinó que el lugar conquistado se llamara Nuevo Reino de Granada y que a lo sumo se  fundaran  poblaciones con  nombres castellanos en  honor a los que había en España.

A mediados del mes de Junio de l539, el capitán Martín Galeano, marchó de Santa Fe con sus huestes y en seis días llegó a Tinjacá o pueblo de olleros, donde tantearon el terreno, pero este les pareció estar lejos del Cacique Chipatáa y determinaron avanzar por el camino de Suta, luego por el de Socotá y Moniquirá, llegando al Valle de  Ubazá, cerca de la magnifica desembocadura del recio Río Saravita, posteriormente el Suárez, a raíz de un percance que tuvo el Capitán Suárez a su inicial  ingreso a la región y donde casi  se ahoga con todo y cabalgadura; en este lugar determinaron fundar la Ciudad de Vélez. 

Después de la ceremonia y los arreglos pertinentes a la fundación, esta se concretó el 3 de Julio de l539.   Seguidamente de los actos protocolarios se repartieron los solares y se hizo la elección de cada uno  de los dignatarios, así:

Alcaldes :       Juan Alonso de la Torre yAlonso Guascón
Regidores:  Baltazar Moratón,  Diego de Guete, Antonio Pérez, Marcos Fernández, Francisco Fernández, Juan       Prado. 
Escribano:      Pedro de Salazar.
Alguacil :        Miguel Seco.

Después de algunos días y por ser el clima malsano o muy cálido, determinaron trasladar a la recién fundada cuidad, a un sitio más benigno, alto y sano para lo cual escogieron el terreno colindante al cercado del Cacique Chipatáa, comenzando esta segunda población el l4 de Septiembre de l539, día de la exaltación de la Santa Cruz, nombre que conserva la Iglesia de Vélez hasta hoy.

Así en  l539 comienza la etapa de dominio español en la zona, al Fundar, Construir y Habitar la Ciudad de Vélez, primera fundada en la región.  

Al Cacique de Sáboya y su gente se le encargó la construcción  de la iglesia, aunque tiempo después, durante los treinta años siguientes hizo  feroz  resistencia  y mantuvo  una  guerra  sin cuartel contra  el invasor ibero, hasta que prácticamente fueron sometidos o exterminados todos los  indígenas de la región por el español.

El joven Capitán y Gobernador Don Martín Galeano, según los títulos dados por el adelantado Gonzalo Jiménez de Quezada, hizo la repartición de los territorios a los más prestantes miembros de su ejercito, con lo cual se extendió aún más el dominio español sobre la zona.

El Capitán Galeano era natural de Valencia en España, caballero hijodalgo de noble linaje; militó en Italia bajo las ordenes del Capitán Antonio de Leyva ; su llegada a territorio americano se produce en 1535, bajo las estrictas ordenes de Pedro Fernández de Lugo, como subalterno de Lazaro Fonte de cuyas milicias era alférez.

Al llegar a territorio Guane, ya era capitán de infantería, título bajo el cual fundó la ciudad de Vélez y se convirtió en sucesivamente en Alcalde Ordinario, Regidor y Teniente Regidor.   Hombre valiente y guapo, pero bastante cruel y sanguinario, su única ambición era hacer rápida fortuna y volver a España a disfrutar de las riquezas obtenidas.

El Capitán Galeano se casó tres veces y tuvo más de 25 hijos, al igual que su hermana, quien fuera encomendera de Oiba o Poima, la cual tuvo alrededor de 23 hijos.

 

 2.2. - Conquista de los Indios Guanes.

Después del asentamiento oficial de los españoles con la fundación  de  Vélez, el Capitán Galeano ordenó la expansión de su dominio  territorial y determinó la conquista del pueblo Guane.

La Familia Guane, estaba dirigida por el Cacique Guanentá, grupo indígena ubicado en un territorio con alto grado de civilización y con gran número de indígenas, que según censo de la época eran más de trescientos mil  súbditos; ubicados en un terreno pedregoso, seco y de buen temple, más caliente que frío y de buenos y saludables aires. 

Tenía  el territorio más de doce leguas que recorrían una cordillera Norte - Sur, la cual hacia el Este era cortada por el río Sogamoso y el caudaloso río Suárez en el Sur.

Los indígenas de la región eran bien dispuestos, de buenas caras y más blancos que colorados.   “.....Vestían bellas mantas de mucho y buen algodón, una ceñida al cuerpo y otra como capa anudada en el hombro izquierdo los hombres y en el derecho las mujeres, quienes eran de muy buen parecer, blancas, bien  dispuestas y  más amorosas de  lo que  era menester...  (  Fray Pedro Simón  ).

Martín Galeano con 50 hombres a su mando salió de la ciudad de Vélez en el año de l540, hacia los dominios del cacique Guanentá. Atravesando los ríos más importantes del sector : el caudaloso Suárez, el Lenguaruco, Cucunubá ( La Colorada ) y el apacible Canacúa ( Oibita ), llegando al despoblado pueblo de Poazaque, donde residía el desvanecido y temeroso Cacique Cobaraque, hallando el poblado vacío por la precipitada huida de los indios, al conocer de su  presencia en la zona.

Siguiendo su ruta entraron las tierras del Poima ( Oiba ) que los recibió en paz y los agasajó con obsequios en maíz, vino, ollas, joyas en oro y la promesa  de serles buenos y fieles amigos.

La entrada en las agrestes tierras del Cacique Chalalá, fue escabrosa y con muchos obstáculos, ya que los indígenas se mostraron ariscos, pues airados acometieron con inusitada violencia al ibero oponiendo una férrea resistencia, en  especial sus  mujeres, “.... que eran de mucha hermosura y aseo en su vestir; gracia y donaire en su hablar...", lucha que duro ocho días, hasta que los indígenas dirigidos por el Chalalá se dispersaron, permitiendo el paso de los españoles y la consecuente conquista del  territorio.

Se calcula que al rededor de la gran Provincia Guanentá, había en la época más de treinta mil casas y en cada una un linaje y parentela, con una población de más de cuatrocientos mil indígenas; ubicados en varios poblados y caseríos, los cuales fueron vilmente acometidos, arrasados y sus numerosos moradores avasallados por el invasor ibérico, los nuevos súbditos prometieron ciega y férrea obediencia al Rey España, haciendo demostraciones de obediencia y ofrendando a los conquistadores con obsequios en maíz, frutas y mantillas tejidas; los que fueron rechazados con gran desdén, más no las finas piezas de oro tallado y las piedras preciosas buscadas intensamente los españoles, que destruyeron los aposentos y sembrados bajo la acción de la  tortura y asesinato de todos los poseedores de estos tesoros.

El control total de la región se concretó con la captura y posterior sometimiento del valeroso Cacique Guanentá, amo y señor del vasto territorio, acción que condujo a los Caciques como Macaregua, Bocaré, Choaguaté y el aguerrido Chalalá, entre algunos que opusieron una mayor resistencia al paso del cruel invasor, a determinar también su rendición, claudicando así ante el yugo español y prometiendo obediencia a cambio de la protección armada.

Sometida la extensa región Guanentina, Galeano determinó el seguro regreso a la Ciudad de Vélez, donde a lo sumo se produciría la repartición del territorio en las huertas de Encomienda, según los méritos de cada uno de los Capitanes y soldados del regimiento a su mando, conforme al rango y costumbre, que era otorgado por mandato real, como remuneración por su trabajo valeroso en favor de la corona española.

Los más importantes Cacicazgos a la llegada del español eran :

 

1.-        Bocore Móncora    hoy      Guane
2.-        Chalalaá                               Charalá
3.-        Macaragúa
4.-        Poasaque
5.-        Poaraque - Poima - Coiba   Oiba
6.-        Butaregúa
7.-        Lubigará
8.-        Corotá
9.-        Chaguaté
10-      Tamácara
11-      Siscotá
12-      Chimaná   *
13-      Cotisco
14-      Caraeta - Carahota
15-      Sancoteo         *
16-      Cupaynata
17-      Guarigúa
18-      Curí - Cuití     Curití
19-      Susa
20-      Mogotes  Mogotes
21-      Cunacúa    El Olival 

 

2.3. - Provincia de Guane en l540.

El  epicentro de la conquista, la  bella Ciudad de Vélez está ubicada a treinta leguas de Santa Fe, al Noreste a cinco grados y cincuenta minutos de Latitud Norte; sentada en los costados de un monte que mira al Este y sus límites son :  El Río de Oro y la ciudad de Pamplona al este; la Muy Noble y Muy Leal Santiago de Tunja por el Sur; la Ciudad de Ocaña por el Norte y el Río Grande de La Magdalena  por el Oeste.

“ La tierra es toda ondulada, bien templada, sin frío ni calor, de buenos aires, con abundantes aguas y especímenes vegetales y animales. No es bueno el asentamiento del poblado, pues la zona es tormentosa con relámpagos, truenos y rayos fulgurantes que atormentan a todos sus moradores...”  testimonio de Don Fray Pedro Simón relator de la conquista.

Añade, fray Pedro Simón : “...la tierra produce mucho algodón que se produce en las márgenes de los ríos Suárez, Lenguaruco, Cucunubá y del Oro; con  el  cual se hacen muchas  hermosas mantas en la región Guane.   También producen trigo y todos los frutos y legumbres, pero especialmente se cultiva la Caña de Azúcar, que es el cultivo especial de estas gentes, para lo cual tienen fundados más de treinta trapiches o ingenios en que trabajan negros e indígenas, los cuales producen  gran cantidad de mieles, azúcar y conservas...”

Según, Ricardo Galvis Heredia, en su libro ¨ Oiba y su Historia ¨, Los Guanes eran expertos en el tejido de bellas mantas y laboriosos artesanos, sus manos producían, gran cantidad de ollas, platos, jarros, tasas, vasos, platones y gran diversidad de utensilios de barro cocido.

El comercio de estos elementos se realizaba en “ el Viejo Suaita “, sitio a seis kilómetros del actual casco urbano, cada quince días antes de la llegada de los españoles.  Otro lugar de intercambio comercial era el conocido como SOROGOTA, muy cerca de Vélez donde acudían todos lo indígenas Agatáes, Chipatáes, Muzos, Yariguíes...a expender sus variados productos, posteriormente fue llamado Puente Real en la época de la colonia y luego Puente Nacional.

"...Criánse gran cantidad de ganado mayor  : Vacas, yeguas y mulas por ser fértil en pastos; las cabras y carneros andinos recorren en manadas las laderas de las muchas montañas de  la zona.   Las minas de oro y cobre son explotadas en gran cantidad, en especial una llamada del Sapo, sobre el río del oro; otra, Los Cañaverales a cuatro leguas  de la sierra del pueblo de Agatáa.   Las minas de Cobre en Moniquirá y las de hierro esparcidas por  toda la zona; también hay sectores donde se explotan variedades de piedras preciosas.

 

El trabajo forzoso impuesto a los indígenas, el hambre y las enfermedades infecto contagiosas  como :  la Viruela, la Sífilis, la Lepra y las de origen tropical fueron diezmando la población.

Según el archivo parroquial de Santa Ana, se registra la aparición de estas enfermedades en la zona causando importantes perdidas humanas.   La viruela atacó a toda la población hacia el año de 1533 causando una gran mortandad de indígenas; en 1588 después de la catastrófica resistencia indígena vuelve a hacer de las suyas, pues son más de treinta mil indios que mueren en toda la región; en 1633 aparece el Bastardillo y casi de manera cíclica cada 50 o 60 años reaparece el viruela causando enormes bajas dentro de la población amerindia, que se suman a la represión brutal, calculada fríamente para masacrar, destruir e incendiar inermes poblados enteros con la muerte de ancianos, mujeres y niños a cargo de las huestes españolas..

En cuanto a la paupérrima vida hogareña del nuevo vasallo, las lacónicas crónicas de la época, acotan :  “... el  menaje y alhajas se compone de ollas, múcuras, gachas, moyas y otros trastos  de cocina, donde ellos hacen sus Comidas, toscos brebajes y mazamorras; se echan siempre a dormir sobre la paja cuanto mucho o en aquel suelo sin más cama ni otra cosa que la compañía de ollas de barro y feas varas de cocina...”; razón por la cual, cuando entraron los  invasores, tomaron a los indígenas como cargueros, ya que según ellos “...eran mansos, de naturaleza servil...”, concepto demasiado débil y baladí, si se tiene en cuenta que el fuerte siempre ha oprimido al débil, hasta que este sucumbe a su propia desgracia.

Al pueblo Guane hacia l593, le han quedado de Cuatrocientos mil indígenas a la entrada de los españoles, poco más de mil seiscientos ubicados en los vecindarios españoles , más otros tantos distribuidos en veintisiete encomiendas. 

Los feligreses para esta época ya han construido un convento en la ciudad de Vélez y han constituido tres pueblos doctrineros indígenas, siendo primer encomendero del sector, el soldado Bartolomé Fernández de León, a quien el Gobernador  Don Martín Galeano, en primera instancia le adjudicó la administración total para que aprovechara su fertilidad y su riqueza agropecuaria, bajo la tutela militar de la Ciudad de Vélez.

Por aquel entonces los indígenas de la región se caracterizaban por ser de talle robusto y de fuerte musculatura, de estatura mediana, de hombros anchos levantados y firme busto muy desarrollado; las espaldas anchas, las piernas y brazos muy cortos; los dedos muy pequeños y los pies muy anchos; sus cabellos lacios y negros, la nariz de amplias ventanillas y boca grande.

Nuestro cronista de cabecera acota al respecto : “... pueden llevar sobre sus hombros pesadas cargas a través de largas caminatas; por naturaleza son propensos a la vida sedentaria y amantes de las industrias de cerámicas, agrícolas y textiles.

" ... tras sus ojos negros, vivos y de mirar melancólico, se percibe, se esconde una alma inteligente, sagaz y susceptible de delicadas emociones; son desconfiados por naturaleza y saben aparentar demasiada simplicidad, son altamente sufridos, ecuánimes de carácter  y muy apacibles y metódicos  en  sus costumbres...” acotaba, Fray  Bartolomé de las Casas, con respecto de nuestros ancestrales paisanos.

 
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